Piensa rápido: señales “F.A.S.T.” y factores de riesgo de un derrame cerebral

Piensa rápido: señales “F.A.S.T.” y factores de riesgo de un derrame cerebral

Un derrame cerebral, también conocido como un accidente cerebrovascular, representa una emergencia médica, y es la quinta causa principal de muerte en los Estados Unidos. Un ataque cerebrovascular ocurre cuando se obstruye el flujo de sangre al cerebro —ya sea parcial o completamente—. Esto reduce o detiene el ingreso de oxígeno que el cerebro necesita para una función adecuada.

Los accidentes cerebrovasculares son sumamente graves. Sin embargo, puedes tomar el control de tu salud estando al tanto de los factores de riesgo y sabiendo qué hacer en caso de sufrir uno.

¿Qué probabilidades tengo de sufrir un accidente cerebrovascular?

Primero, ten en cuenta que hay ciertos factores de riesgo que no podrás controlar, pero debes monitorearlos según tu situación. Según Mayo Clinic y American Stroke Association, estos son algunos de ellos:

  • Edad: Después de los 55 años, la posibilidad de sufrir un ataque cerebrovascular aumenta dos veces por cada década de vida.
  • Historial familiar: Tus probabilidades pueden ser mayores si un miembro de tu familia ha sufrido un ataque cerebrovascular.
  • Raza: Las personas de origen afroamericano tienen probabilidades mucho mayores de sufrir un accidente cerebrovascular que las personas de otros orígenes.
  • Sexo: Las mujeres tienen mayores probabilidades de sufrir y de morir de un ataque cerebrovascular.
  • Accidente cerebrovascular, ataque isquémico transitorio (TIA, en inglés) o ataque cardíaco anteriores: Si sufriste un accidente cerebrovascular, tus probabilidades son mayores a las de una persona que no ha sufrido uno. En cambio, si has sufrido un ataque isquémico transitorio, o “miniataque cerebrovascular”, tus probabilidades son casi diez veces mayores que las de una persona que nunca ha sufrido un ataque. Tus probabilidades también incrementan por haber sufrido un ataque al corazón.

Según American Heart Association y National Stroke Association, hay algunos factores de riesgo que sí puedes controlar, cambiar o incluso recibir tratamiento:

  • Consumo de alcohol. Beber mucho puede aumentar las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.
  • Hormonas. Las píldoras anticonceptivas o terapias hormonales que incluyen estrógeno pueden aumentar las probabilidades de un accidente cerebrovascular.
  • Presión arterial. Las probabilidades de un accidente cerebrovascular aumentan si la presión arterial sube a más de 120/80.
  • Salud del corazón. Las enfermedades cardiovasculares aumentan las probabilidades de un ataque cerebrovascular.
  • Glucemia. Las personas con diabetes tienen una mayor posibilidad de un accidente cerebrovascular que aquellas sin problemas de insulina.
  • Dieta. Las dietas altas en sodio, grasas saturadas y grasas trans pueden aumentar tus probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.
  • Colesterol. El colesterol alto apunta a una mayor probabilidad de un accidente cerebrovascular.
  • Condición física. La falta de actividad física puede conducir a un ataque cerebrovascular.
  • Apnea del sueño. Este trastorno del sueño es el resultado de reducciones intermitentes en el nivel de oxígeno durante la noche.
  • Consumo de tabaco y exposición a humo de segunda mano. Fumar productos de tabaco y exponerse al humo de segunda mano elevan la presión arterial y pueden producir coágulos. Dejar de fumar ahora puede mejorar tu salud y reduce las probabilidades de un accidente cerebrovascular.
  • Consumo de drogas ilícitas. Consumo de drogas ilícitas, tales como la cocaína y metanfetaminas.
  • Peso. El sobrepeso y la obesidad aumentan las posibilidades de un accidente cerebrovascular.

Ahora que conozco mis probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, ¿qué puedo hacer para reducirlo?

Si te preocupa estar expuesto a muchos factores de riesgo de un accidente cerebrovascular, este es un buen momento para mantenerte físicamente activo. Hacer ejercicio tiene un efecto inmediato y positivo, no solo para reducir tus probabilidades de un accidente cerebrovascular, sino también para beneficio de tu presión arterial, peso, nivel de colesterol y reducir las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares. ¡Caminar es un excelente ejercicio para todas las edades y niveles de condición física!

Según un estudio publicado en el diario Stroke, caminar con frecuencia podría reducir el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. El estudio siguió a hombres entre las edades de 60 a 79 años por más de once años. Los hombres que caminaron de una a dos horas al día, disminuyeron en un 33 por ciento sus probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Aquellos que caminaron un mínimo de tres horas diarias, redujeron en un 66 por ciento sus probabilidades de un accidente cerebrovascular. Esto puede parecer mucho tiempo, sin embargo, se contabilizó cualquier tipo de caminata —desde un paseo rápido por la cuadra o caminar por los pasillos de alguna tienda—. Como puedes ver, no tienes que realizar toda la actividad física de forma continua. Según American Heart Association, puedes obtener los mismos beneficios si divides tu tiempo de ejercicio en segmentos pequeños de 10 a 15 minutos al día. 

Antes de hacer cambios fuertes a tu régimen alimenticio o rutina de ejercicio, asegúrate de consultar con tu médico, quien te podrá proporcionar información adicional para ayudarte a controlar tus factores de riesgo.

Cómo reconocer las señales “F.A.S.T.” de un ataque cerebrovascular

Por último, como un ataque cerebrovascular es una emergencia, es importante actuar rápidamente si reconoces las señales “F.A.S.T.” de un accidente cerebrovascular, ya sea en ti o en otra persona. Conoce más sobre las señales viendo el video a continuación y prepárate para llamar al 9-1-1 de ser necesario. 

Mantente informado y comparte esta postal digital de eCards for Health para que así todos puedan reconocer rápidamente las señales F.A.S.T. (postal disponible en inglés).

Conoce las señales F.A.S.T.

F

A

S

T

Face drooping

Arm weakness

Speech difficulty

Time to call 9-1-1

Semblante caído

Brazos debilitados

Dificultad al hablar

Momento de llamar al 9-1-1

Fuentes: American Stroke Association, Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, en inglés), Mayo Clinic, American Heart Association

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