¿Conoces a alguien que siempre se eche para atrás cuando haces planes? Quizá no sea que te intente evitar. Más bien, la situación podría incomodarlo. Esto ocurre con la ansiedad social.

La fobia social es un problema de salud mental a largo plazo que afecta a millones de estadounidenses, según el Instituto Nacional de Salud Mental.

En uno de los extremos, existe el nerviosismo considerado como "normal". Es posiblemente como te sientes al tener que hablar en público, ir a una primera cita o en tu primer día de trabajo. En el otro extremo, existe un ataque de pánico total. La fobia social se ubica más o menos en el medio, donde los acontecimientos normales del día pueden ser paralizadores.

Las personas con fobia social presentan algunos de estos síntomas:

  • autoconciencia extrema;
  • miedo a ser juzgados;
  • preocupación durante días o semanas anteriores a un evento o una actividad;
  • temblores, sudoración, mareos, náuseas o dolores de cabeza;
  • mantenerse alejados de lugares o eventos concurridos;

Si sufres de ansiedad, ¡no te sientas solo! Lo mejor que puedes hacer es informarte al respecto. No pienses que solo eres tímido. Habla con un profesional en salud mental. La ansiedad puede controlarse, así como pasa con el asma o cualquier otro problema médico. Las cosas pueden cambiar con solo un poco de ayuda.

La ansiedad social puede ser selectiva. Si se trata de un área, como al hablar en público, podría no tratarse de un problema importante. Pero si se trata de una preocupación por comer o beber en público, podría ser desgastante. Sin embargo, esta ansiedad puede controlarse con terapia profesional, ayuda propia o medicamentos.

Si un ser querido padece de este problema médico, tenle paciencia. Necesita saber que no se trata de una debilidad y que preferiría hacer las cosas como los demás. Evita juzgarlo. Practica la paciencia y la comprensión. Y no lo dejes solo.

Anonymous